jueves, 12 de noviembre de 2009

MAREA

Te fuiste cuando llegaba la noche, lentamente, igual que habías venido en tu última visita, arrullando mi barco. En el horizonte el azul se tornaba azabache, el mar estaba quieto y calmo, yo estaba sentado en la proa mirando como tu corriente se alejaba. La noche me envolvió con su manto de seda negra, dejándome ciego por un instante, en el cielo pequeñas luces empezaban a brotar, luces que se reflejaban en el espejo del mar, el silencio solo roto por los latido de mi corazón hacia que en vez del mar la percepción de mis sentidos me dijera que viajaba por el espacio exterior, negro arriba, negro abajo, mi barco rodeado de estrellas.

De repente note que volvías de nuevo, mi barco se movía inquieto, pensando en las caricias de tu corriente, el frescor de tus aguas, la espuma de tu superficie. El sonido de tu canto y tu llamada hizo que decidiera, dejarme llevar donde tu quisieras, oía tu voz que me llamaba, Y me invitabas a bañarme en tus aguas.
Mi cuerpo de barro, se fue introduciendo, entre tu cuerpo de agua, sentía como tu piel se abrazaba a mi, como poco a poco me iba disolviendo en tu interior, como nos fundíamos, me dijiste al oído con tu voz de agua, no temas ven a mis rincones, gocemos juntos nuestro deseo.

Me condujiste por caminos secretos que tu sola sabias, hundiéndote en las profundidades, te enroscaste en los bosques de corales, mientras nuestros cuerpos unidos en perfecta armonía no de agua clara sino de nube espesa. Las horas seguían pasando, y nosotros viajando por tu mundo, gozándonos en cada minuto, mirando como la oscuridad en la superficie se tornaba claridad, y nuestro tiempo se acababa, tu me acercaste a la costa y depositaste mi cuerpo en la playa , convirtiéndome en arena, y no queriendo dejarme volvías convertida en ola a rozarme, y a arrastrarme hacia ti, te fuiste de nuevo pero prometiéndome que regresarías a buscarme, mi cuerpo tumbado en la orilla se volvió a formar de arena y barro, secándose por los rayos del sol, y me senté sabiendo que la marea volvería, me traería su deseo en la espuma de las olas, su suavidad en la sal de sus aguas, y se volvería mujer para poder gozar otra vez esta vez en la playa.

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